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Dispensario Andino

El sistema endocannabinoide: la red de comunicación natural del cuerpo

¿Qué es el sistema endocannabinoide?

El sistema endocannabinoide es una compleja red de señalización celular presente en el cuerpo humano. Su función es esencial para mantener el equilibrio y la estabilidad de numerosos procesos fisiológicos. Esta red está compuesta por cannabinoides producidos naturalmente por el cuerpo, conocidos como endocannabinoides, y por receptores celulares que actúan como puntos de activación.

Los endocannabinoides funcionan como mensajeros. Al unirse con los receptores específicos —como una llave en una cerradura—, entregan instrucciones que regulan funciones como el apetito, el estado de ánimo, el sueño, el dolor y el sistema inmunológico.

Si buscas más información de los endocannabinoides puedes leer nuestro artículo.

¿Para qué sirve el sistema endocannabinoide en el cuerpo?

El sistema endocannabinoide actúa como un regulador fino del organismo. Más que encender o apagar procesos, los ajusta para que se mantengan dentro de rangos saludables. Por eso se relaciona con la noción de homeostasis: la capacidad del cuerpo para mantener su equilibrio interno a pesar de los cambios del entorno.

Este sistema participa en áreas como la regulación del dolor y de la inflamación, el control del apetito y del balance energético, la respuesta al estrés y al miedo, la modulación del estado de ánimo y del sueño, y la comunicación entre sistema nervioso, sistema inmune y aparato digestivo.

Regulación del equilibrio interno (homeostasis)

A diferencia de otras hormonas o neurotransmisores que se almacenan en vesículas y se liberan en grandes cantidades, muchos endocannabinoides se sintetizan a demanda, justo cuando las neuronas o las células lo necesitan, y se degradan cuando su trabajo termina. Esto permite respuestas muy localizadas y de corta duración, evitando una activación excesiva de circuitos relacionados con el dolor o el estrés.

Participación en el dolor, el estrés y el ánimo

Diversas investigaciones han mostrado que el sistema endocannabinoide contribuye a reducir la intensidad con la que el cerebro percibe el dolor, amortiguar la respuesta al estrés crónico e influir en circuitos de recompensa y motivación relacionados con la ansiedad y la depresión. De ahí que se estudie su rol en condiciones como el dolor crónico, los trastornos del ánimo y las enfermedades inflamatorias, y también por qué algunas personas responden bien al uso médico de cannabinoides cuando otros tratamientos no han sido suficientes.

Tipos de cannabinoides: endógenos y exógenos

Endocannabinoides

Son los cannabinoides producidos por el propio organismo. Los dos más estudiados son la anandamida y el 2-araquidonilglicerol (2-AG). La anandamida recibe su nombre del sánscrito “ananda”, que significa “felicidad suprema”, debido a su efecto sobre el estado de ánimo. Estas moléculas intervienen en la regulación de funciones esenciales como el apetito, el dolor y las emociones.

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Además de la anandamida y el 2-AG, se han descrito otras moléculas con funciones similares, como ciertos derivados de ácidos grasos que también colaboran en la regulación del dolor, la inflamación y la respuesta al estrés. A diferencia de los cannabinoides de la planta, los endocannabinoides no están almacenados en grandes depósitos, sino que se sintetizan a partir de lípidos de la membrana cuando son necesarios.

Enzimas que regulan los endocannabinoides

Para que el sistema endocannabinoide no se descontrole, el cuerpo cuenta con enzimas que se encargan de desactivar estos mensajeros. Entre las más conocidas están la FAAH (amidasa de ácidos grasos), que degrada principalmente anandamida, y la MAGL (monoacilglicerol lipasa), que actúa sobre el 2-AG. Si estas enzimas funcionan demasiado rápido, los niveles de endocannabinoides pueden ser muy bajos; si trabajan muy lento, las señales podrían prolongarse más de lo deseado.

Fitocannabinoides y cannabinoides sintéticos

Los cannabinoides exógenos provienen del exterior del cuerpo. Entre ellos están los fitocannabinoides, presentes de forma natural en la planta de cannabis, como el THC, el CBD y el CBN. También existen cannabinoides sintéticos, desarrollados en laboratorio, que imitan el efecto de los naturales. Estos compuestos interactúan con el sistema endocannabinoide y pueden producir efectos físicos y psicológicos.

El THC se une principalmente a los receptores CB1 y es responsable de la mayoría de los efectos psicoactivos de la planta, además de aportar propiedades analgésicas, antieméticas y relajantes musculares. El CBD, en cambio, tiene un perfil distinto: casi no es psicoactivo, modula varios receptores y enzimas, y se ha estudiado por sus posibles efectos ansiolíticos, anticonvulsivantes y antiinflamatorios.

Por otro lado, existen cannabinoides sintéticos autorizados como medicamentos en algunos países, y también otros compuestos sintéticos de alto riesgo que pueden producir reacciones mucho más intensas al activar en exceso los receptores cannabinoides.

Receptores cannabinoides: CB1 y CB2

Receptores CB1

Los receptores CB1 se encuentran en todo el cuerpo, especialmente en el cerebro y la médula espinal. Son abundantes en áreas que regulan funciones cognitivas, como el hipotálamo (relacionado con el apetito) y la amígdala cerebral (clave en la memoria y las emociones). También están presentes en pulmones, sistema cardiovascular, sistema digestivo, órganos reproductivos y músculos.

 

En el sistema nervioso, los receptores CB1 suelen localizarse en las terminaciones de las neuronas, donde regulan la liberación de otros neurotransmisores. De esta forma, pueden disminuir la intensidad de ciertas señales, incluyendo las relacionadas con el dolor y la ansiedad, lo que ayuda a entender parte de los efectos del THC en el organismo.

Receptores CB2

Los receptores CB2 se ubican mayormente en las células del sistema inmunológico y en el sistema nervioso periférico, incluyendo fibras nerviosas de la piel. Recientemente, también se han encontrado en algunas células del sistema nervioso central. La evidencia sugiere que estos receptores influyen en comportamientos emocionales y en la respuesta ante estímulos dolorosos.

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Su papel se asocia sobre todo a la modulación de la inflamación y de la respuesta inmune. Cuando se activan CB2 en determinados tejidos, pueden disminuir la liberación de mediadores inflamatorios y contribuir a reducir el dolor asociado a procesos inflamatorios o neuropáticos.

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¿Qué ocurre en el sistema endocannabinoide cuando consumimos cannabis?

Cuando una persona consume cannabis, los fitocannabinoides como el THC y el CBD se incorporan al circuito del sistema endocannabinoide y comienzan a interactuar con sus receptores y enzimas. El THC se une a CB1 y CB2, imitando en parte a los endocannabinoides naturales, mientras que el CBD modula la forma en que estos receptores responden e influye sobre otras dianas del organismo.

El resultado final dependerá del tipo de preparación utilizada (flor seca, extracto, aceite), de la proporción de THC, CBD y otros cannabinoides, de la dosis, de la vía de administración (oral, sublingual, inhalada, tópica) y de la sensibilidad individual. En un contexto médico, el objetivo es modular este sistema de manera controlada, con dosis ajustadas y seguimiento profesional.

Vías de administración y relación con el sistema endocannabinoide

La forma en que se consume el cannabis medicinal influye en cómo los cannabinoides llegan al sistema endocannabinoide. La inhalación mediante vaporizador genera un inicio de efecto rápido y una duración intermedia, lo que permite ajustar la dosis de manera más precisa en el corto plazo. La vía oral, en cambio, tiene un inicio más lento y un efecto más prolongado, útil en dolores o síntomas mantenidos. Las aplicaciones tópicas se enfocan en zonas específicas, con baja absorción sistémica.

Sistema endocannabinoide, salud y cannabis medicinal

Comprender el sistema endocannabinoide ayuda a entender por qué el cannabis puede ser útil en ciertos cuadros clínicos y no en otros. En algunas personas con dolor crónico, trastornos del sueño, enfermedades inflamatorias o condiciones neurológicas, la modulación de este sistema puede marcar una diferencia en la calidad de vida.

Esto se relaciona con conceptos como la deficiencia endocannabinoide clínica, donde se propone que un funcionamiento insuficiente de este sistema podría estar presente en diagnósticos como migraña, fibromialgia o síndrome de intestino irritable, entre otros. Aunque se trata de una teoría en desarrollo, la evidencia disponible ha impulsado nuevas líneas de investigación y el uso terapéutico de cannabinoides en contextos clínicos específicos.

En contextos como Chile, donde el debate sobre cannabis medicinal y regulación sigue avanzando, entender el sistema endocannabinoide permite sostener discusiones más informadas y poner en el centro la experiencia de pacientes y familias.

Conclusión sobre el sistema endocannabinoide

El sistema endocannabinoide es clave para comprender cómo el cannabis puede ser utilizado con fines terapéuticos. Conocer su funcionamiento es esencial para promover un consumo responsable, informado y basado en evidencia científica.

En Dispensario Andino trabajamos para entregar información clara, respaldada y accesible sobre el uso medicinal del cannabis, como parte de nuestro compromiso con el bienestar y la desestigmatización.

Fuentes consultadas: